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miércoles, 20 de agosto de 2008

Wolfgang y sus aventuras fuera de la Tierra

Hace un par de días, en un post anterior, Juan Carlos señaló las alusiones político-sociales-históricas de la verdad acerca de Wolfgang y su familia, y este es el momento de la estimada y esperada respuesta (bueno, la primera entrega): Hace varios meses, dí una sinópsis de la historia de Wolfgang bastante resumida pero no fue sino hasta "El Fantástico viaje de Wolfgang" (Primera y Segunda Partes) cuando señalé la manera en que un gringito de 1915 había escapado de una tragedia gracias a un "agujero de gusano", siendo llevado a varios millones de años-luz del planeta Tierra.
Ahora bien, las aventuras de Wolfgang son tan extensas que procuraré darles una versión bastante resumida:
Wolfgang se aventuró en indagar dónde estaba hasta que por fin se encontró con un alquimista del planeta Carkato (explicarles que se encontraba MUUUUUUYYYYYY lejos de la Tierra le costó varios días, así que mejor no se los digo porque no lo he pensando y les crearía más bolas), pero el caso es que tiempo después (un par de meses), al estar de compras en otro planeta, se encontró con los secuaces de la srta. Donnovan, que en ese momento era la reina de los changos guerreros; al encontrarse frente a frente con la exuberante bruja (digo exuberante porque tiene un cierto parecido a Gwen Stefani), ella se asombró de ver al mismo escuicle que lo estaba espiando en el trasatlántico, por lo que utilizó sus poderes para convertirlo en un pequeño lobo antropomórfico y lo encerró con otros lobos (igual de antropomórficos), hasta que un par de días después los lobos nómadas se escaparon junto con Wolfgang y regresaron a su planeta natal, Muzka; ya en el campamento (recuerden, son nómadas) el lobito gringo -con su elegante traje hecho ya harapos- se fascinó mucho al ver la curiosa sociedad en que vivían los lobos, que aunque contaban con un rey, tenían elementos calificados en la Tierra como "comunistas". Bueno, el caso es que Wolfgang y su historia fueron el centro de atracción para el rey y sus ministros, confesando "Wolfie" que no es un genuino lobo, sino que es un ser del planeta Tierra y que llegó por arte de magia -literalmente- y que se había convertido en un lobo a través de un encanto; debido a esa plática, hizo que creciera el interés del rey hacia él y lo mandó educar con sus mejores filósofos para que cuando muriera, Wolfgang sea el nuevo rey. Pasó un par de años y el bondadoso y anciano monarca dejó de existir, proclamando al ya puberto neoyorkino como el nuevo rey, así también se hizo amigo de dos guardias, más o menos de su misma edad: Cipret y su hermano menor Jolpekt.
Todo pasa normal, los lobos se desplazan de lugar en lugar, dependiendo del clima y de cuán fértil es la tierra; pasan los años y ya Wolfgang es todo un muchacho rey de 16 años, hasta que un buen día llega una "mona sin pelaje, ligeramente herida" según cuentan algunos soldados lobos...

Próximamente: "Conchita o la luz después del sismo".

1 comentario:

Juan Carlos dijo...

que geniallllllllllll

seguiré leyendodespues

chau!!