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jueves, 21 de agosto de 2008

Conchita y Wolfgang


Al darse cuenta Conchita del extraño paisaje, volteó para averiguar como era el lugar de donde había salido, para darse cuenta que los supuestos escombros no estaban, habiendo desaparecido también el portal espacial; estaba algo asustada y extrañada por lo que le pasó ¿será un sueño? ¿será que el terremoto la mató y ahora está en pura alma? se preguntaba, pellizcándose las mejillas para sentir dolor.
-Auch, eso duele... un momento, eso quiere decir que estoy viva y además no estoy soñando, mi pregunta es ¿qué es este lugar?-
Conchita se sentía desorientada, hace apenas 20 minutos estuvo a punto de ser castigada por su abuelo antes de ir a la escuela y ahora se encontraba en medio de un paisaje desértico ya medio oscuro por la noche que se avecina, sin embargo, el haberse librada del castigo de Don Chucho y del consecuente derrumbe de su hogar le hizo sentir un dejo de tranquilidad, así que con sus fuerzas Conchita caminó y caminó un rato, hasta ya hacerse totalmente de noche.
Ya había pasado varias horas desde que se salvó de una posible muerte (dicen que dicen que varios murieron asfixiados debido a que los montones de escombros no permitían el paso de aire en los edificios afectados en el sismo del '85) cuando divisó al horizonte un campamento populoso; para Conchita eso no sería ningún problema, salvo que sus habitantes eran como ¡hombres lobos!, y ya estaba por desviarse de su camino cuando fue interceptado por uno de esos licántropos; Conchita se asustó y en eso fue capturada y siendo llevada al campamento.
Sola, herida (se había lastimada una pierna por el derrumbe) y asustada, fue llevada a la presencia del rey, un joven mago llamado... Wolfgang.
Los soldados había dicho que se encontraron con esta alienígena cerca del lugar y llevada para saber si es una extraviada o una espia.
(Paréntesis: debo recalcar que el idioma que se usa en esa galaxia es idéntico al español, como la pronunciación, el léxico, la gramática, etc., salvo la forma de escribir; asi también, Wolfgang aprovechó para aprender un poco ese "español" tanto así que para éste momento, ya había desaparecido su acento "inglés").

El rey Wolfgang se interesó mucho por esa "mona sin pelos" (como lo llamó despectivamente uno de sus guerreros), y claro que tenía sus razones ¡era apariencia humana!, así que retiró a sus guardias y se quedó solo con Conchita:
-Permítame presentarme, me llamo Wolfgang y soy el rey de los lobos, ¿y quién es usted, bella mujer?-
-Me llamo Concepción Gómez, pero su alteza me puede llamar Conchita, soy de la Ciudad de México y no sé cómo, pero llegué de milagro en este extraño lugar-
-¿Méjico, eh? ha de ser un bonito planeta- dijosé Wolfgang.
-Ah no, México es un país, su alteza, mi planeta es la Tierra, pero no sé qué tan lejos se encuentra de aquí- le respondió Conchita.
Para Wolfgang, ella no era una alienígena con apariencia humana, ¡era humana y terrícola!, "Por fin, alguién más que comparte el mismo destino que yo", pensaba Wolfgang y siguió charlando con la jovencita mexicana, hasta que llegó una pregunta cuya respuesta desconcertaría al rey:
-Y dime, señorita, ¿cómo va ese mundo? de acuerdo a mis cálculos mágicos, supongo que se encuentra en la era temporal de 1915 después de Cristo, ¿cierto, verdad?- preguntóse de esa manera para estar al tanto de su época.
-¿1915? Su alteza, no sé como sabe de nuestra forma y manera de medir, pero si su excelencia me permite corregir, yo provengo del año 1985 de la era cristiana-
-¡¿1985?!- Gritó el rey.
-Su alteza, ¿le ocurre algo?- dijo medio confundida Conchita por el dato que acaba de decir.
-1985, 1985, ¡1985!, No puede ser, estoy 70 años en el futuro, no puede ser, ¡NO PUEDE SER!-
decía desesperado Wolfgang paseando de un lugar a otro dentro de su tienda real.
-No sé cómo, pero me late que usted conoce muy bien mi planeta, ¿realmente quién es usted?- Decía Concha para saber el porqué de su precipitada locura.
-Bien, bien- decía Wolfgang mientras trataba de calmarse -te diré la verdad: (suspiro) Soy terrícola como tú-
-Mmm, si eres de la Tierra ¿cómo es que eres un lobo?- reclamaba Concha. En eso, Wolfgang le revela su verdadera historia, como llegó a parar aquí, el porqué de su licántropa apariencia y todo. Wolfgang y Conchita se quedaron a platicar sobre sus experiencias y tribulaciones por las que pasaban, en especial el deseo del rey de volver a su planeta.

(continuará)

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