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miércoles, 9 de octubre de 2013

Silph, en su Décimo Aniversario


Jamás pensé que iba a llegar este día, el día en que Silph (el protagonista de mi cómic “Guerreros Espaciales”) cumpliera 10 años de haberlo creado. Desde aquella fría mañana del 2003 en un salón de la preparatoria donde estudié hasta hoy, el guerrero colmilludo ha pasado por un sinfín de historias, unas mejoradas, otras descartadas, y aunque apareció públicamente en el 2007 con el (extinto) blog “La Hora Nanis”, no fue sino hasta principios del 2011 cuando debutó de una de las formas más aceptables para un personaje de ese calibre: el webcómic. Pero pues, vayamos al grano.

Como cualquier persona, dibujaba de todo un poco desde que era niño, no tanto pero pues algo; sin embargo, no fue sino hasta 5° de primaria cuando creé mis primeros personajes de cómics, que al principio estaban basados en mis compañeros y amigos del salón, pero no fue sino hasta cursar el 6° grado cuando les di personalidad propia y además creé muchos más personajes. Los diseños de muchos de ellos eran casi una copia de los protagonistas de series animadas tan populares en aquella época como “The Angry Beavers” y “Rocko’s Modern Life”, de hecho, la primera mitad de 1998 fue bastante productivo en cuanto a mis dibujos, pero tenía que pasar lo inevitable: me gradué de la primaria y el ambiente en la secundaria era otro, y pues después de unos días de intentar dibujar, caí en la cuenta que ya lo debía de dejar, y así sucedió…

Por lo general, mis años en la secundaria fueron bastante bien, y algo friki puesto que fueron en esos tiempos en que era súper fan de “Pokémon”, pero todo ello repercutió negativamente en el dibujo: ya casi no me gustaba dibujar e incluso consideraba que eso era para “niños”, gravísimo error. Y pues bueno, otro cambio en la vida: de la secundaria a la preparatoria; fue algo difícil (y otros asuntos que no pienso ventilar por obvias razones) pero en cuanto al asunto moneril fue lo contrario. Ya en las últimas semanas, retomé vagamente mis antiguas caricaturas e incluso agregué un nuevo personaje, cuyo diseño me basé en mi pokemón favorito, y en el primer semestre de la prepa estuve pensando si retomar o no la comiqueada, hasta que en la madrugada del primer día del 2002, después de la fiesta de Año Nuevo, decidí volver a dibujar. Durante los dos primeros años de la prepa, dibujaba y dibujada constantemente, en horas libres o en algún momento aburrido de la clase, tímidamente mostraba mis dibujos, así que sólo unos cuantos lo sabían, pero ya en el quinto semestre (o sea, tercer grado), al estar en un salón donde habían dos amigas que dibujaban requetebién, fue donde me sentí como pez en el agua, y aproveché igual para dibujar un personaje que para ese entonces ya tenía tiempo de cocinarlo mentalmente, que tendría aventuras en el espacio sideral siendo un guerrero o algo así; ya después de esta introducción algo pesada (lo sé, lo siento), es ahí donde entra el cómo “nació” Silph.

Todo inició en el otoño del 2002, fue para un viaje de excursión a Chichén-Itzá para una clase de Historia en la prepa (no recuerdo si fue antes o después, pero el caso es que fue en ese contexto); para ese momento, ya había rescatado del olvido a mis primeras historias de cómics pero agregándole más personajes, y así de la nada, recordé cuando en la secundaria pasaban varias películas de Dragon Ball Z en el canal 5 de Televisa; no era muy fan de esa popular saga, pero al menos me gustaba (mejor dicho, me gustan)  sus historias, pero había una que me llamó demasiado la atención: “Bardock, El padre de Gokú” (Creo que por el título se entiende de qué trata el asunto, pero por si las moscas, lean en Wikipedia); esa película (mejor dicho, telefilme) tenía algunas cosas que estaban muy bien para una historia, como soldados galácticos, batallas en otros planetas, o sea, combinaba aventuras bélicas con el espacio exterior (amén de que allá mostraban que los saiyans no eran tan malvados después de todo), y para mí es algo chistoso que un corto especial para la televisión del ánime más famoso del mundo haya logrado captar mi atención más que sagas espaciales más famosas como “Star Wars”, “Star Trek” y demás (lo siento y ni modos).

Recordando ese telefilme, caí en la cuenta que la historia se prestaba para hacer una especie de precuela de Dragon Ball, enfocados en los agresivos saiyans, pero al notar que tal vez jamás iba a ocurrir la existencia de una serie enfocada en esos guerreros espaciales (bueno, casi no), aproveché que dibujaba cómics para crear a mis guerreros espaciales; para iniciar, no serían los mismos saiyans, sino quería que fuesen personajes de creación propia, pero ¿cómo sería la historia? ¿el personaje principal? ¿qué elementos debía de tener?

Para demostrar una independencia de la obra de Toriyama-sama, el personaje principal tendría que ser otro tipo de especie, así que hurgando en los diseños de los personajes de mis cómics, tomé como base la apariencia de un cocodrilo musculoso (de hecho, a su vez, basado en el pokemon del que les hablé líneas arriba), y me dije “Me gusta, casi siempre dibujo cocodrilos mameyes, y pues además los colmillos le dará una apariencia feroz”, y la historia no iba a ser muy difícil: El protagonista era un niño –llamado Milos- que vivía en una aldea de un planeta equis, pero de repente llegan invasores del espacio exterior, matan a los adultos y los niños son llevados como prisioneros de guerra, ahí son entrenados contra su voluntad como soldados del ejército invasor, años después, el ya adulto Milos comanda una rebelión contra los malvados que mataron a su familia, lo derrocan y los pueblos liberados proclaman a él como su nuevo rey, pero lo rechaza y vuelve a su planeta donde forma una familia y acaba siendo un campesino feliz contando a sus hijos sus aventuras como guerrero espacial. Sí, muy bonita la historia y eso, pero (nunca faltan los peros) después de un par de meses, lo rechacé por ser muy predecible. Poco tiempo después, ya en la primavera del 2003, decidí retomar a Milos, el guerrero cocodrilo y lo hice capitán de un super escuadrón galáctico algo animalesco, puesto que estaba conformado por un jaguar negro, un lobo, un toro y un águila (claro, antropomorfizados); la idea estaba basada pobremente en el videojuego “Star Fox”, y digo pobremente puesto que nunca lo había jugado, pero me sabía la historia por oídas de mi hermano y sus amigos; esa historia creo que no duró ni un mes, puesto que no me convenció del todo.

Y así, estaba piense y piense sobre qué hacer con ese cocodrilo musculoso: el nombre de “Milos” se me hizo ya algo soso y lo cambié por “Silph” en honor a la compañía fabricante de Saffron City en “Pokémon”, le había agregado orejas para un eventual uso de aretes con poderes o algo así, total, “Un cocodrilo con orejas humanas se justifica porque es un alienígena, goei”, la armadura iba a ser como los usados por los saiyans en Dragon Ball Z aunque algo minimalista y le agregué un paliacate al cuello, eso después de observar detenidamente la caja de un cereal de cierto y conocido tigre. Comencé a “bocetar” cómo se podría ver un personaje con las características antes mencionadas, mas no pude hacerlo como yo lo esperaba (la verdad, ni yo mismo lo sé, probablemente sea por el diseño de la armadura, no quería que fuese tan parecido), pero un día me arriesgué y decidí crear a ese tal “Silph” con el diseño que debía tener. Ya tenía casi un año de haber concebido la idea de un guerrero espacial y ese momento debía de llegar, y llegó: el jueves 9 de octubre del 2003, siendo las 7:35 AM, durante la clase de Derecho I, en el salón del 3° “C” de la Escuela Preparatoria “Valladolid” A.C., Silph apareció oficialmente de cuerpo entero en una hoja de mi libreta de Derecho. Sentí que por fin se me quitó un peso de encima y que de ahora en adelante iba a tener una nueva historia que contar.

 He aquí la primera vez que "Silph" apareció.

 Uno de los bocetos de proto-Silph.

 Proto-Silph son las orejas y el paliacate que los caracterizará.

 Silph en sus inicios, tanto a lápiz como a color, nótese los colores que tenía antes.

Velada amenaza en sus primeros tiempos.

En un principio, la historia de Silph era algo oscura, muy oscura: las batallas que me imaginaba eran demasiado sangrientas, se apelaba al honor y esas cosas que hoy los recuerdo medio cursilones, y tenían un sistema social muy frío a tal grado que los bebés telcroneses (no los llamé así sino hasta mucho tiempo después, ya cuando estaba el webcómic) nacían directamente de probetas. La historia era algo predecible que la de Milos pero esta sí tenía algo de aventuras: Silph era un soldado de clase baja que detestaba serlo y no comprendía la grandeza de su raza y todos se molestaban con él por sus opiniones, pero en sueños se le aparece su padre –Rhaber- y le reprocha esa conducta desinteresada, se escapa de su planeta y vive muchas aventuras durante siete años, a los cuales regresa ya convencido de ser un guerrero; años después, el rey de su planeta se alía con un emperador de otro planeta, pero traiciona a los (proto)telcroneses y los extermina, sobreviviendo Silph y unos cuantos amigos; como refugiados, se entrenan para poder derrotar al malvado emperador, atacan y sus amigos mueren en la batalla final, quedando sólo Silph y el emperador, en donde después de pelear, logra matar al genocida monarca pero nuestro héroe –debido a sus heridas- fallece luego, para terminar con una apoteosis en el paraíso guerrero. Leo eso y me digo “¿en qué carajos estaba pensando en esa época?”, pero bueno, al menos esa era la historia base.

Claaaaro campeón...

En un principio, Silph tenía sólo dos amigos: Mantión y un señor de pantalón azul llamado Zartre, a quien vemos burlándose (creo) de Silph después de una cruenta batalla.


 ¿Me creerán si antes tenía un mensaje dizque antibélico?
 
Conforme pasaba el tiempo, veía qué partes de la historia se debía de quitar, agregar, mejorar, etc.; el 2004 fue en cierta forma rico en detalles, como sus amigos (Arstok fue creado en esa época), la jerarquía militar, poner a Silph como un excelente espadachín y tener una historia bien definida, pero tenía ciertos problemas que no se solucionarían sino hasta mucho tiempo después, el caso más sonado para mí fue la apariencia de las mujeres, el cual no estaba muy convencido sobre cómo debían de aparecer, en el 2005 hice un intento pero más que cocodrilas eran unas gatas (total, “es dimorfismo sexual, por eso los hombres son como cocodrilos y las mujeres son gatitas, goei), pero ya un par de años después cuando intenté hacerlo como ya cocodrilas con orejas y contra los pronósticos negativos, me gustaron; es por eso que Hanna y las otras guerreras no aparecerán sino hasta finalizando la década de los 2000’s. Un aspecto que me gustaba poner era hacer más detallado los ojos de los guerreros telcroneses, afortunadamente el primer intento (a principios del 2005) fue un éxito y así se ha mantenido hasta la actualidad. 

 Primer retrato conocido de Arstok (2004).

Primer dibujo de Silph con los ojos ya detallados. 

Durante ese lapso del 2005-2006 la historia de Silph se mantuvo con ciertos cambios, como quitarle la espada, agregar más guerreros telcroneses, como Benzor (su mejor amigo), Gúma, Mantión, e incluso otros tipos de personajes, como el Colibrí Mágico (el ayudante de Silph durante sus aventuras interplanetarias), y modificar el color de su físico, pasando de ser un hombre blanco con cabello negro y ojos azules a uno moreno de pelo castaño y ojos verdes. Sin embargo, en un domingo de agosto del 2006 (justo un día antes de entrar a la Normal), por mera casualidad, prendí la TV y veía que se estaba por pasar una película de Dragon Ball Z, me dije “vamos a ver cuál será” y grande fue mi sorpresa cuando de trató de “Bardock, El padre de Gokú”, después de más de 5 años de no verlo; hasta antes de esa mañana, mis recuerdos sobre ese especial eran ya algo vagas, casi no me acordaba de muchas cosas, pero verlo significó un replanteamiento de la historia, fue ahí donde aligeré y veía cómo debía ser la historia. 

 Silph cuando era amigocho del Colibrí Mágico

Cartón donde aparece por primera vez Benzor (2005). Ah, no le hagan caso al hocico fantasma.

Pobre Silph, su único amigo en el exilio era el Colibrí Mágico.

 

 Noten como en el transcurso de un año, la armadura tiene ligeros cambios.

Cuando por fin tuve el valor de dibujar a una hembra de su apariencia, le di a Silph una deuda que tenía desde el 2004: su esposa Hanna.

En los primeros meses del 2007, el cambio fue muy radical: que el planeta donde vivía Silph estaba conformado por dos reinos y que estaba en guerra desde hacía siglos, que en una batalla en el polo norte Silph y Benzor son los últimos soldados de sus regimientos y después hacen las paces y hacen todo lo posible por unificar ambos reinos. La historia no duró mucho tiempo afortunadamente y me di a la tarea de volver replantear muchos aspectos: cambie un poco el diseño de las armaduras y le puse el color esmeralda con amarillo (antes eran grises con negro), por fin dibujé a las guerreras telcronesas, puse más guerreros como Gakom, Hanna, Kazbej, Daner, etc., así como comenzar a abandonar la idea de una historia en concreto y simplemente hacer que tenga aventuras diversas. El 2007 fue un año de reacomodo en sus historias, puesto que además creé a personajes humanos y de otros planetas que a la larga se unirían a las andanzas de Silph. En esa época aparecen Carmen y Wolf iniciando como niños que se encuentran en un planeta lejano después de tragedias de los cuales se salvan gracias a poderes mágicos, a Elías como un guerrero serio de origen humano con la capacidad de convertirse en dragón, y para fines de ese año, al capitán Butch, producto de un momento de aburrición durante una fiesta familiar en Cancún después de leer notas periodísticas sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra.

 Personajes para una historia que nunca vio la luz, nótese que a la izquierda pueden observar un personaje muy parecido a Elías.

 En un principio, Elías se transformaba en un dragón y era rey en un planeta lejano.

Claro, también era mago...

Sin embargo, por cosas del destino, decidí que en vez de un dragón, fuese un mono.

Elías en aquellos tiempos (2007).


Primera aparición de la familia Patterson Gómez (y Elías, pobre, no tiene familia).

Primer dibujo del capitán Butch, cuando se llamaba "capitán Jeremías" (nunca supe por qué le había puesto un nombre terrícola).

Capitán Butch en sus inicios, casi no ha cambiado.

Primer dibujo donde aparece don Hormisdas, el jefe de Elías, debió ser allá a fines del 2007 o principios del 2008.

La primera aparición de Carmen fue como niña, acá discutiendo con su hermano mayor.

El primer dibujo de Rudy, el veterinario de "Los Animalitos Mamones".

La primera vez que Silph apareció en internet (al menos, de manera oficial) fue en esta entrada del blog, en septiembre del 2007

Y pues bueno, del 2007 hasta hoy, ustedes ya habrán visto cómo ha sido la evolución de Silph y sus amigos, gracias primero al blog y luego al webcómic; digamos que cuando todavía subía cartones y dibujos sueltos, eran como una especie de preparativo para ser lanzado en forma de cómic, cosa que como sabemos, se logró. Revisando, noto que tanto Silph como Elías tuvieron un proceso de flanderización, lo cual lejos de quejarme, lo agradezco tanto porque permitió meterle algo de humor y dejar de lado un discurso guerrero que era más ridículo que heróico. Aun cuando ya debutaron en la escena comiquera desde febrero del 2011, siguen en un proceso de transformación, no sólo por el diseño de los personajes, sino también por el manejo de ciertas historias, quién sabe, puede que se flandericen aún más o tal vez regresen a sus orígenes oscuros, no lo sé; por mi parte, lo que importa es que siga dibujando a Silph y Elías, no seré un dibujante decente pero me gusta hacerlo, y si a ustedes les gusta esas historias que publico los lunes y jueves, se agradece enormemente, y pues, a seguir dibujando…

 ¿A poco no estaría chido una máquina expendedora así?

Aunque no me lo crean, esta escena no es de una batalla, sino de un terremoto.

 Acción poética telcronés.



Un abrazo.
P.C.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Mi estimado, ¡felicidades por estos 10 años con Silph, vaya que es una buena cifra y en efecto es como er crecer a un hijo. Hoy se vale ponerse loco y alcoholizado para celebrar :-)