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martes, 16 de diciembre de 2008

Loor al Zapato


Dedicado a Muntazer al Zaidi

No fue un huevo podrido,
tampoco fue un tabique,
fue simplemente un zapato,
un zapato cualquiera.
Sí, un zapato, como el que usamos tú y yo,
ahora se ha demostrado
que la mayoría de los irakíes
siempre han tenido un arma de destrucción masiva.
No, no es una bomba de racimo,
tampoco agentes químicos,
ni mucho menos una pinche botella molotov,
lo que tuvieron fueron sencillamente
unos zapatos,
unos zapatos cualquieras,
como el que usamos tú y yo.
No sólo los irakíes, también resulta
que nosotros hemos tenido durante
todo el santo tiempo
armas de destrucción masiva.
Esperemos que al diablo
no se le ocurra meter a
millones de personas al campo de concentración
puesto en un arrebatado territorio
de aquella islita caribeña,
sólo por tener zapatos de destrucción masiva,
y en cuanto a los pobres que andan descalzos,
es muy posible que sigan con las vacunas neoliberales
para que así no puedan conseguir
esas armas superpeligrosas para el planeta.

PD: No soy buen poeta, pero algo tenía que hacer con este suceso tan trascendente.
Au revoir...