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miércoles, 11 de febrero de 2026

15 años de "Guerreros Espaciales"

Este escrito va para largo, no sé cuánto sea la extensión, pero puede que me explaye más de lo que quiera. 

15 años se dice fácil (sí, sé que es trillado iniciar algo con un “x tiempo se dice fácil”, pero psss ya qué) pero es un período de tiempo que ya se considera algo largo. En el 2011 era mi primer curso escolar trabajando ya como maestro y desde el 2007 tenía puesto un blog llamado “La Hora Nanis”, en donde era algo tutifruti ya que daba igual opinar sobre política que publicar videoclips y algunas cosas personales (extraño publicar mis “Muchas notitas en pocas palabritas”) pero entre los posts aprovechaba igual subir dibujos e historias protagonizados principalmente por un guerrero humanoide extraterrestre con cara de dragón/caimán llamado Silph, un personaje que creé en el 2003 y del cual tengo en el blog una historia de su creación al respecto. Durante los años blogueros, estuve navegando entre blogs de aquí y de allá y de acullá, comentando, interactuando y leyendo lo que publicaban personas que en algunos casos nos hicimos amigos, pero justo en esa era dorada de los blogs también aprovechaba para leer webcómics, ya sea desde páginas web propias como Cindy la Regia, Bunsen o Caballo Negro o en blogs como Kid A, Delirios de Imaginación, Xhabyra, Gabriel Cruz o Gezeta. Si nunca inicié un webcómic en esa era fue por la carga académica que tenía a fines de los 00’s durante mis estudios como normalista, pero como mencioné antes, en el 2011 ya estaba trabajando de maestro y a pesar de apenas iniciar unos meses atrás, me di cuenta que era cierto lo que decía mi madre: “vas a tener el tiempo libre suficiente”, y tal vez como un impulso, así nomás, decidí reconvertir mi blog en el sitio web para mi webcómic; claro, antes -a fines del 2010- había publicado la primera tira de “Los Animalitos Mamones” y luego de leer más y más webcómics y conocer más autores, me di la pronta idea de que mis personajes del blog, como Silph, Elías, Wolfgang, Butch y demás debían ya tener sus aventuras no por escrito sino ya como un cómic hecho y derecho. De esta forma, el jueves 10 de febrero del 2011, a las 4:00 de la madrugada, se publicó la tira número uno de “Guerreros Espaciales”. Honestamente, el nombre tan genérico fue por la prisa de que ya quería publicar y no tenía ideas muy buenas para el nombre (se pensó posteriormente en títulos como “Yo no sé de física” o “Monitor de Ciencia Sagrada”) pero conforme avanzaba el tiempo ya no había oportunidad de cambiarlo y así se quedó, como “Guerreros Espaciales”.

Hacer este cómic durante estos años me ha servido para sacar de mi mente todas las historias que tengo con Silph y demás guerreros, historias que luego tardan años en aparecer publicado, como “La Pulpa Ninfómana” (no. 744-771) que lo concebí cuando todavía era estudiante normalista, e igual como pasa con cualquier obra, hay personajes que terminan siendo relegados, como pasó con Wolfgang Patterson y su familia que luego de experimentarlos en los primeros años del webcómic, me di cuenta que la dinámica del señor con Silph y Elías ya no funcionaba; en cambio, personajes han aparecido durante estos años del cómic, como con Tamik, Nitban y más recientemente del capitán Balfor la comadreja. Hay historias que me fascinan y otras que pienso que me gustan, pero en retrospectiva tendría algunas objeciones solo por algunos detalles, por ejemplo “¿Silph es Butch y Butch es Silph?” (no. 281-337) pienso que fue muy pronto para ser publicado, pude haber esperado unos años más; otro ejemplo es una tira (no. 604) donde Tamik está haciendo un gran esfuerzo solo para descubrir que en realidad solo estaba pujando en un inodoro mientras cagaba, un chiste muy bueno, pero me arrepiento de haber usado a Tamik, bien pudiendo ser Butch (o tal vez con Silph). Aun así, me encantan todas las historias que he hecho en todo este tiempo, pero hay una excepción: me arrepiento de haber hecho “Silph y los Patterson” (no. 24-65) por lo mismo que ya había dicho, que la interacción entre Silph y Wolfgang ya no tenía sentido y honestamente no sé cómo describirlo, supongo que al final de cuentas en forma de webcómic se demostró que entre ambos no había una buena química y que haya explicado un origen donde se muestre como Silph conoce a un terrícola se me hizo muy irreal (y cursi) dada la historia y personalidad del guerrero telcronito. ¿Explicaría entonces el origen de cómo Silph conoció a Elías? Sí lo haré y pienso que ese arco servirá para el final del cómic, a menos que se ocurra una historia muy épica que sirva de El Gran Final para “Guerreros Espaciales”. Ay, el final, a pesar de los años, sí he pensado en cómo podría finalizar “Guerreros Espaciales”, porque duele admitirlo, un día de estos diré “Hasta aquí terminó mi cómic” pero sé que no será en lo que queda de esta década, pero podría ocurrir en algún momento de la década de los 2030’s o chance y trabajé lo bastante como para que sobrepase el año 2040 (que curiosamente debe ser el mismo año en el que por fin llegue mi jubilación del magisterio), quién sabe, existen muchos factores que podría dar por terminado el cómic (siendo el más extremo un fallecimiento por enfermedad o accidente, dejando con una historia sin acabar, y que feo sería finalizar así).

Descontando algunas tiras auto-conclusivas o secuelas muy alejadas, hice un recuento y veo que hasta ahora llevo 54 historias elaboradas en todos estos cinco lustros. Si fuera una serie animada, ya habrían sido como 4 ó 5 temporadas, aunque para ser justo, algunos arcos son tan cortos que solo tienen dos o tres páginas, por lo que se habrían juntado para ser la Historia A y la Historia B de un mismo episodio; y hablo de esa manera porque un gran sueño que había tenido por mucho tiempo fue que algún día “Guerreros Espaciales” fuese una serie animada, pero lamentablemente por circunstancias que han surgido en estos últimos años lo he tenido que descartar; las noticias que ocurren en la industria de la animación son mayormente negativas y a eso le sumamos que no tengo idea de cómo animar por mi propia cuenta y el tiempo que llevaría para aprender, así como de la existencia de un presupuesto decente para costear (solo que me saque la lotería o reciba una jugosísima herencia) y si realmente existe una manera de aprender animación si no rápido que por lo menos no lleve un chingomil de tiempo, pos estaría agradecido.

He visto surgir cómics, tener sus momentos de gloria para luego desaparecer como si nadie lo recordara, otros que han tenido sus buenos finales, sus ciclos y vemos a sus autores trabajando en lo que más les gusta o les son redituables, son sus decisiones y se les respeta, unos más que a pesar de todo este tiempo se han consolidados y han tenido buena aceptación del respetable público, y unos otros que continúan publicándose hasta la actualidad, muy a pesar de todo. Confieso -y lo hago público por primera vez- que ha habido ocasiones donde me llega a la mente la idea horrenda de desistir, sobre todo al ver que el núcleo de lectores ha sido poco a comparación de otras obras con miles (llegando incluso a decenas o cientos de miles) de lectores, y si a pesar de eso ¿por qué lo continuo? Como lo dije líneas atrás, es un tanto terapéutico el hacer un cómic para desahogarme todas las historias que tengo dentro de mi cabeza, y no es lo mismo solo poner escritos o poner dibujos sueltos con alguna breve descripción explicando algún detalle de su lore. Me gustaría en verdad que mi cómic lo conozca más gente, pero también estoy agradecido con aquell@s que han leído mi cómic desde que lo descubrieron -por su cuenta o porque yo mismo lo recomendé en algún grupo- en estos años, sin duda tener un público nicho ayuda a que esta obra continúe.

Desde que empecé el cómic, he aprendido igual algunas cosas relacionadas a este gremio -porque, al menos en mi punto de vista, desde que hagas y publiques un cómic ya formas parte de ese enorme gremio de dibujantes y comiqueros- y obvio al arte mismo de la historieta: la forma correcta de presentar los globos, el evitar cortar las palabras, tomar referencias, buscar atajos sin dejar a un lado elementos como la perspectiva, anatomía, el manejo de una buena paleta de colores, etcétera, y no lo digo para presumir que ya sé todas esas cosas, sino que ese aprendizaje es continuo, se aprende algo nuevo cada cierto tiempo. Tal vez no sea un gran dibujante como habría querido, pero el contar una historia implica saber narrativa y allá es donde le echo muchas ganas: decir una historia suficientemente coherente, real en su propio universo, y tal vez en varios arcos, habrán notado que para entender mejor una historia recurro a unas páginas dedicadas a la explicación (situación que en el propio cómic ya es un tropo, como Silph lamentando “Oh no, viñetas de explicaciones”) y tal vez sea incorrecto manejarlo así pero al menos trato de que no solo sean puras palabras sino poner alguna imagen alusiva, un elemento que tomé de “Los Agachados” de Rius.

Creo que sería todo lo que puedo decir al respecto, lo que pienso y he sentido sobre el hacer un cómic de diversas aventuras de hombres mamados en el espacio, pensar en el pasado, en el hoy y lo que espera en el futuro. Ahora que, si quisiera explicar absolutamente TODO, híjole, sí daría para hacer un libro autobiográfico, pero mejor dejarlo hasta aquí. Solo me queda agradecer a todas las personas que he conocido, leído e interactuado en este tiempo no solo en los 15 años de “Guerreros Espaciales” sino también a quienes conocieron a Silph y compañía antes del cómic en los tres años del blog “La Hora Nanis”, agradezco mucho que realmente les interese las aventuras de mis muchachos, que confíen en mis historias, que les guste al menos el diseño y estilo de mis personajes y que estén al pendiente de mi trabajo para leer cada semana las veces que sean publicadas (y por supuesto, esperar mientras el cómic se toma sus debidas vacaciones). Mis mayores deseos realistas es continuar por muchos años más, porque igual tengo historias todavía pendientes por publicar; y además que, a pesar de los años transcurridos, tenga más y más lectores. Son ustedes, el respetable público, el combustible para que estas historias sigan.

Con todo el afecto.

P. C.

PD: Sí, esto lo debí haber publicado ayer que fue el día del aniversario, pero mejor tarde que nunca. Nos vemos con otra reflexión para los 20 años de “Guerreros Espaciales” (si es que llegamos al 2031).

PD 2: De todas las páginas de "Guerreros Espaciales", agradecimientos especiales a Lucerita Asíntota y Alfonso Duarte, los únicos colegas que han mandado "guest strip" a este cómic.

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